Las discográficas quieren ser ‘crackers’

Parecía una aberración. Pero va en serio. El congreso de Estados Unidos quiere aprobar una ley que permite a la industria discográfica usar virus y otras herramientas de ‘hacking’ ilegales para sabotear las redes de intercambio musical y a quienes las usan. La industria del disco aún no pide el linchamiento de la radio, pero quiere castigar personalmente a quienes realizan o facilitan la descarga de música por Internet al estilo de ‘Harry el Sucio’.El motivo es claro. Más de 60 millones de internautas utilizan Kazaa, el más popular de los herederos de Napster. Y el día 15 un juez de Los Ángeles decide su destino. Pero no lo tiene fácil.

Sharman Networks, la empresa dueña de Kazaa, tiene sus oficinas en Australia. Pero su sede fiscal reside en Vanuatu, un paraíso financiero situado en una pequeña isla del Pacífico. Los servidores que permiten funcionar a esta red de intercambio de archivos están en Dinamarca. El código fuente del programa se guarda en Estonia. Y los dos creadores de este popular software, Niklas Zennstrom y Janis Friis, son de nacionalidad holandesa, aunque los abogados no han sido capaces de encontrar su actual residencia.

CONFLICTO. Para solucionar este conflicto de una vez por todas, la industria del entretenimiento ha pedido a los legisladores estadounidenses permiso para tomarse la justicia por su mano.

El congresista demócrata H. L. Berman es el abanderado de una propuesta legal, conocida como P2P Piracy Act, que permitiría a las discográficas y estudios de cine sabotear las redes de intercambio de archivos, como la de Kazaa.

La propuesta no es nueva. Ya se intentó colar por primera vez en el paquete de medidas extraordinarias que presentó George Bush contra el terrorismo tras el 11 de Septiembre. Pero ahora parece que cuenta con los apoyos necesarios para salir adelante.

En la práctica, la P2P Piracy Act permitiría a la industria del entretenimiento crackear el ordenador de un internauta y borrar sus archivos pirata, bloquear las redes P2P con ataques de denegación de servicio –los mismos que tumbaron varias de las principales páginas de la Red hace dos años– o llenar los servidores con archivos falsos. La ley daría mano libre a las discográficas incluso para desarrollar un virus informático capaz de eliminar los miles de millones de archivos MP3 que circulan por la Red.

Para Shaw Fanning, el afamado programador de Napster, esta posibilidad es de locos y ni siquiera conseguiría evitar la piratería: “No tendría el efecto que esperan las discográficas; sólo serviría para unir aún más a la gente en su contra”, asegura en una reciente entrevista con The Wall Street Journal.

Y los hay más críticos. Según aseguró a Wired News el experto en seguridad Richard Forno, la P2P Piracy Act serviría para fomentar el vandalismo digital: “Qué fantástica ley de protección para todos esos muchachos que se dedican a escribir virus y para otros cibercretinos”, recalca Forno.

Claro que no todos los tribunales ni todos los legisladores son tan amables con las discográficas. Un juez neoyorquino acaba de condenar a las cinco grandes –EMI, Warner, Sony, Bertelsmann, y Universal– por inflar artificialmente el precio de los discos. Según la sentencia, los grandes sellos actúan como un cártel fijando los precios por encima del coste real que impone el mercado. Eso sí, su castigo es más bien ridículo: una multa de 65 millones de euros además de destinar otros 80 millones en CD a escuelas y centros de caridad como compensación.

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