Telefónica pone a la venta páginas amarillas

El diario digital nos comenta que Telefónica se ha decidido. Después de años de deshojar la margarita sobre la conveniencia de vender TPI o no, el interés de las empresas de capital riesgo y el momento estratégico que vive la compañía han inclinado la balanza. TPI está en venta. BNP Paribas ha sido contratado para gestionar una operación en la que Apax, Carlyle y CVC se sitúan en cabeza.El capital riesgo nunca ha necesitado una invitación formal para interesarse por la compra de una empresa, pero cuando se abre la veda acude en pleno. Así ha sucedido con Telefónica y su filial TPI, en una operación diseñada precisamente para que ése fuera el desarrollo de los hechos.

Hace mucho que la editora de las Páginas Amarillas y responsable del negocio de directorios y publicidad había dejado de ser un activo estratégico en el diseño del grupo ideado por el presidente de Telefónica, César Alierta. Así lo constataron varias empresas de capital riesgo, que desde hace dos años se han estado acercando a la compañía con propuestas de compra.

En los últimos meses la presión se ha intensificado. Telefónica ha dado un impulso a su agresiva estrategia de adquisiciones y las empresas de capital riesgo han considerado que el momento era idóneo para plantear la compra de TPI y tentar a su dueña con ingresos en efectivo.

Sobre todo, Apax y Carlyle han liderado, según fuentes conocedoras de la situación, estos acercamientos, que han servido a Telefónica para plantear la operación. Si varias empresas estaban dispuestas a comprar TPI, la mejor forma de sacar el mayor partido a la filial y conseguir el precio más alto era convocar una subasta. Así se ha hecho. Telefónica ha contratado a BNP Paribas para gestionar la venta y ayer se anunció a la CNMV la apertura de un proceso formal.
En principio, Telefónica está ‘explorando alternativas estratégicas en relación con TPI’, incluida ‘la desinversión total o parcial en la misma’, según explicó al regulador. Aunque la intención de la operadora es la venta de toda su participación -del 59,9%, de forma que el comprador tenga que lanzar una opa por el 100% que incluya a los minoritarios-, esta comunicación le deja una vía abierta para cambiar de opinión a medio camino, si no le ofrecen los precios adecuados.
El mercado descontó de forma inmediata una opa por el 100% de la compañía y saludó el regreso de TPI a la cotización -estuvo suspendida una hora por la CNMV- con un alza del 6,51%. Es la mayor subida en dos años y el cierre, a 8,84 euros, supone la cota más alta desde octubre de 2000.

Esta subida ha tenido un primer efecto inmediato: elevar el valor del paquete de Telefónica. La capitalización de TPI ascendió ayer hasta 3.191,43 millones de euros y la parte de su matriz vale, por tanto, más de 1.910 millones. El alza de ayer y la que lleva acumulada TPI desde que empezó el año -del 23,3%, precisamente porque se especulaba con la llegada de una opa- han hecho que algunas de las propuestas tentativas realizadas por empresas de capital riesgo antes de la apertura del proceso de venta se hayan quedado desfasadas. La intención de Telefónica es cobrar lo máximo posible y no renunciará a ningún arma para ello. Expertos del sector adelantan que intentará conseguir una valoración de 4.000 millones por el 100% de la compañía, con lo que le tocarían casi 2.400 millones.

De todas las desinversiones que puede hacer la operadora, TPI es una de las que más rendimientos le puede dar. Por un lado, su valor en libros es muy bajo, de forma que el 85% del precio que consiga son plusvalías. Por otro, la filial está en uno de sus momentos más dulces, con buenos resultados, nada de deuda y una cotización a múltiplos de Ebitda muy atractivos para su dueña.

Telefónica recibiría la inyección de fondos justo cuando es más necesaria. Es cierto que la desinversión se enmarca en la política de la compañía de sanear su estructura, centrarse en sus negocios estratégicos y convertir en efectivo los que no lo son, pero también que las últimas adquisiciones en Europa y Latinoamérica, con O2 en lugar destacado, han disparado la deuda de Telefónica por encima del resto de las operadoras europeas.

Según fuentes cercanas a la operación, la intención de la compañía es cerrar la venta, si se produce, antes de su junta de accionistas.
Una filial vendible en todo el mundo

Las divisiones de páginas amarillas de los grupos de telecomunicaciones han ido pasando en los últimos años al capital riesgo. Ha ocurrido en Estados Unidos, en Europa y en Asia, por lo que la filial española de Telefónica ha estado en el punto de mira del capital riesgo casi desde que comenzara a cotizar, allá por 1999. En 2001, la británica BT vendió Yell, su filial de páginas amarillas, al consorcio norteamericano Hicks, Muse, Tate & Furst y el grupo de capital riesgo Apax por más de 2.100 millones de libras (3.000 millones de euros a cambio de ayer). En 2002, el grupo estadounidense Qwest vendió su filial de directorios al consorcio formado por Carlyle y Welsh Carson, Anderson y Stowe por 7.050 millones de dólares (6.000 millones de euros). La estadounidense Sprint vendió en el mismo año sus páginas amarillas a R. H. Donnelley por 2.265 millones de euros. Telecom Italia vendió su filial Seat Pagine Gialle por 3.750 millones a los fondos BC partners y CVC. La operadora estatal de Singapur SingTel vendió la gestión de los directorios de Singapur a CVC Asia Pacific y JPMorgan Partners Asia LDC, por menos de 300 millones de dólares en 2003.

La operadora congela el dividendo para reducir la deuda

La posible venta de TPI no fue el único anuncio de calado que hizo ayer Telefónica. En el mismo consejo que aprobó la desinversión y que dio el visto bueno a los resultados de 2005, que se presentarán hoy con beneficios récord, determinó también la política de dividendos para este ejercicio. Y ha habido sorpresa. Telefónica se comprometió a pagar un mínimo de 0,50 euros, igual que el año pasado, pero todos los analistas daban por hecho que los subiría.

No será así. El próximo 12 de mayo, los accionistas de Telefónica cobrarán 0,25 euros como primera parte del dividendo del año. Más tarde, ‘es intención del consejo distribuir otro dividendo de idéntico importe’, aseguró ayer la compañía a la CNMV.

En total, por tanto, serán 0,50 euros, lo que significa que el dividendo se congela. Y lo hace porque Telefónica está embarcada en estos momentos en reducir su deuda y no asumir más compromisos financieros, con el objetivo de que la suma de estos conceptos sea igual o inferior a 2,5 veces su Ebitda a medio plazo. Sólo contabilizando la deuda, ahora está en tres veces, impulsada a esos niveles por la compra de O2.

Tampoco quiere hacer peligrar su rating, recién rebajado tras la adquisición de la británica, así que sus esfuerzos se destinan a extremar la prudencia financiera.

Móviles. Las especulaciones sobre la venta de TPI han rondado durante años la compañía, al igual que los rumores de la recompra del capital de Telefónica Móviles que cotiza en Bolsa. La constatación de lo primero ha hecho que lo segundo cobre fuerza.

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