Disparidad de criterios en la CMT

Se esperaba que, en estos días,
lo primero que haría la CMT, para inaugurar su vuelta a
la actividad, tras el breve parón navideño, seria
publicar las lineas maestras de la regulación de las nuevas
redes, las que, algún día, se supone, nos harán
navegar a 100 megas, aunque, antes de eso, habrá que
pasar por los inevitables escalones
intermedios y por interminables retrasos. Y si lo que decida la CMT
no es de demasiado agrado de Telefónica, ya ni queremos
ni pensar cuanto se pueden prolongar esas las dilaciones.

El tema no es baladí, Vodafone,
de la que se teme su enorme potencial económico, ya empieza a
presionar en el mercado español, y es firme partidaria, como
no, de la segregación
de las lineas de Telefónica, al igual que lo es la
Unión Europea, y en ese tema no hay unanimidad, ni
mucho menos, en el seno de la CMT, cuyas directrices políticas
tienden a evitar, o cuanto menos dilatar, la división de la
operadora dominante.

En ese panorama, donde, no olvidemos,
la opinión de Telefónica, o de sus millones en
inversión, que viene a ser lo mismo, cuenta también, no
es extraño que haya miedo a buscarse enemigos, decidiendo a
favor de unos, lo que implica, automáticamente, perjudicar a
otros.

Lo sencillo sería pensar,
exclusivamente, en el beneficio de los usuarios, lo que simplificaría
las cosas, pero dado que en este santo país no invierte,
ni piensa invertir, ninguna operadora que no sea la de siempre, hay
que olvidarse de lo simple y lógico, e intentar que se queden
contentos, a la vez, Gobierno, Telefónica, demás
operadoras, Bruselas y, de paso, el Gobierno
Francés
.

Todo lo que no sea eso carece de
importancia, por lo que la situación del usuario de a
pie no variará gran cosa. ¿Alguien apuesta a que
después de marzo será mucho mas fácil
regular este tema? Quizás en eso sea en lo único que
coincidan todos los miembros de la CMT, en lo demás,
disparidad
de opiniones.

Sea como sea, el borrador en el
que se trabajaba, y se pensaba someter a las criticas y sugerencias
de los implicados en el sector, preliminar dentro de lo preliminar,
ha sido rechazado de plano y la CMT está
dispuesta a iniciar el trabajo de elaborar otro, lo que, sin duda,
llevará más de un par de meses.

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1 Comentariro

  1. A ver, hay muchas cosas que creo se deben puntualizar.

    Primero, en España sí se invierte. Al menos si se entiende por invertir “tirar el dinero”. Hasta Jazztel ha enterrado pasta, muy poca, y casi toda en el bolsillo de los dueños, pero pasta circula. Sin pasta no hay nada.

    Seguimos con el “potencial económico de Vodafone”. Vodafone ni tiene potencial ni ná. Si tuviera tanta pasta empezaría de cero que le sale “más mejor”, haciendo todo como le da la gana sin heredar situaciones de nadie y encima pagando por ellas. Lo que pasa es son juegos de interses como todo, tú me das de aquí y yo te doy de allá. Vodafone lo que defiende es el valor de su propiedad (como todos): su chiringuito vale más con acceso libre a la red que con acceso restringido y muy restringido. No es lo mismo que algo te cotice en el mercado a 100 que que lo haga a 2.

    Las cableras han enterrado un montón de pasta. Muchísima. El pufo de ONO viene todo de ahí, de la deuda acumulada y sinergizada de todas ellas incluyendo la matriz. Orange bajo sus distintas denominaciones también ha enterrado una montaña de pasta que supera a todo lo que ha hecho Telefónica hasta el día de hoy. Incluso las que ya se han retirado del mercado español, lo han hecho perdiendo dinero. Y mucho. Eso es muy mal ejemplo para las que quieran venir en el futuro, y eso le conviene a la dueña del cortijo.

    Aquí la única que no invierte, porque emplea toda la pasta en posicionarse en el mercado internacional (y pésimamenete, malgastando el dinero), es la de siempre, que encima pasa, merced a su maravilloso hacer mediático, como que es la única que invierte. Lo que se llama en las comunidades “conservación y reparación” no creo que quepa achacarlo a inversiones, la verdad.

    El quid de la cuestión está en que en este lamentable país, es imposible invertir en infraestructuras, por muchas razones que harían aun más extenso este post. Por cada 100 que se mete en eso, sólo llegan al final 10, y claro, así es imposible. Y en esete negocio, donde una tiene la sartén por el mango, aparte el mando del gas y la correa del cocinero, lo pone todo dificilísimo.

    Ese es el debate. Si queremos un país con infraestructuras o favorecer a una multinacional de pacotilla que va a terminar como Repsol.