Desmintiendo los mitos de la seguridad de nuestro Wi-Fi

Se suele creer que una contraseña más larga o los sistemas de seguridad complejos hacen nuestras redes Wi-Fi más complicadas de hackear. Negando esto, el movimiento Open Wireless Movement está tratando de dar la vuelta a la concepción que tenemos de asegurar nuestra privacidad con contraseñas.
El grupo, formado por Electronic Frontier Foundation (EFF), Free Press, Mozilla, y Fight for the Future, intentan concienciar a la gente de que, si todos dejáramos nuestro Wi-Fi abierto, las posibilidades de que nuestra red fuera invadida con malas intenciones serán más bajas.
Aparte, el grupo trabaja en un firmware para los routers que permita abrir nuestra red pero cuente con medidas de seguridad que impida a quien se conecte a la red el descubrir nuestra información personal.

Otra novedad es que dicho firmware nos colocará a nosotros por encima de los desconocidos que se conecten en términos de prioridad. Esto significa que la mayor parte de nuestro ancho de banda será reservado para nosotros, y la cantidad que dejemos abierta sea mínima.
Para llevar esto más allá, esperan que podamos elegir incluso qué cantidad dejamos abierta y qué cantidad nos reservamos para nosotros mismos.
EFF confía a demás en que, a largo plazo, con muchas redes abiertas, será más complicado el asociar la IP a una persona en concreto. El objetivo final es crear una especie de web única comunitaria llamada igual que el grupo, a la que estuviéramos siempre conectados y formada por las redes individuales abiertas de cada uno.
Sin duda, una idea curiosa pero que crea interrogantes entorno a la posibilidad de mantener nuestra seguridad y privacidad intactas. Por lo pronto, le seguiremos echando un ojo.

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