Todo esto viene a raíz de que se se detectara a través del chat una red de tráfico de éxtasis, que utilizaba Internet como canal de comunicación. Por lo que se sabe, se captó una conversación telefónica donde un traficante vende pastillas en la Red y aconseja cómo pasarlas en discotecas y macrofiestas. Tras conocer el contenido de la conversación, Robles reconoció que no se han producido aún detenciones relacionadas con cantidades pequeñas de droga porque la persecución del tráfico de éxtasis a pequeña escala en la Red es difícil de detectar.