No hará mucho leíamos en
cincodias párrafos de cierto folleto publicado por
Ono y referente a los clientes que adquirió cuando compró en agosto pasado el antiguo consorcio
Auna. No había que leer entre lineas para ver que les sobraban y que querían darle puerta como fuese. Frases como "Estamos explorando la posibilidad de vender o ir reduciendo el negocio de acceso indirecto de Auna" o el final de articulo que concluye "A falta de una oferta de compra, Ono dice que su estrategia es
subirles los precios a esos clientes y
gastarse menos en atenderles, para así 'extraer valor'.", no dejaban lugar a interpretaciones optimistas.
Cuando una empresa compra otra y en las condiciones de venta, como es el caso, se incluye una cartera de clientes que ya tienen unos derechos adquiridos, una postura de este tipo es éticamente
inadmisible y muy digna de un estudio legal para determinar posibles responsabilidades penales. No se adquiere una cartera de clientes para dedicarse a hacerles la puñeta luego, esta muy feo eso. Afortunadamente se ha dado marcha atrás a tiempo, bueno, a tiempo para los ex clientes de Auna que hayan aguantado el trato discriminatorio hasta ahora. Hoy Ono
anuncia que en un par de semanas empezará a
subir las conexión de estos usuarios a 4 Mb. Gratuitamente, por supuesto. Y es más, el 40% de los cuatrocientos mil usuarios en esta situación se beneficiaran de una
rebaja en su factura mensual de un 10% aproximadamente.
Aplausos para ONO que, aunque a punto de ser tarde, se ha dado cuenta que todos sus clientes tienen los mismos
derechos, provengan de donde provengan.