Tras mucho deshojar
la margarita, el Gobierno español ha decidido presentar
un recurso contra la multa a Telefónica ante el
Tribunal de Luxemburgo, según ha confirmado
el Ministerio de Industria hace unas horas. Son ya, por tanto,
dos
los que tendrá que contemplar este tribunal de justicia.
I
ndustria ha querido dejar
claro, por lo menos lo ha intentado, que este paso
no va
encaminado a defender a
Telefónica, sino que la
decisión se ha tomado porque lo que está en entredicho
son sus propias competencias en el mercado de las telecomunicaciones
y la figura de la
CMT como organismo regulador con plena
autoridad en el territorio nacional.
En la nota facilitada a la prensa, se
lee que "el hecho de que las resoluciones de la CMT hayan
quedado sin valor como consecuencia de una decisión posterior
de la Comisión Europea genera inseguridad jurídica
y afecta gravemente al interés público y al
desarrollo de un sector tan estratégico como el de las
telecomunicaciones" y "En definitiva, se considera
que el ejercicio por parte de la CMT de sus competencias ha
quedado debilitado y no constituye suficiente garantía
para consumidores y empresas".
El recurso se basa en tres
alegatos concretos. Por una parte, la “vulneración de los
principios de especialidad, seguridad jurídica y confianza
legítima", en referencia a que la Comisión
Europea ha desautorizado a la CMT.
Por otra, la violación de un artículo, el
82 parece, ya que, a juicio del Ejecutivo español, se
han cometido errores al analizar los productos de banda
ancha cuyos precios han sido objeto de sanción. Y para
terminar, se aduce "violación del deber de
cooperación", ya que la decisión de multar a
la operadora española se "se ha adoptado al margen
de los procedimientos de cooperación entre la Comisión
y los Estados miembros (en este caso, la CMT), que
establecen el Tratado y las directivas comunitarias".
Nos viene a la cabeza una vieja
maldición calé, de muchas interpretaciones posibles:
Tengas pleitos y los ganes.