Las conexiones sobre fibra óptica,
los aun lejanos 100 megas, son las elegidas por el destino
para separar a las empresas de los tenderetes, las operadoras de los
chiringuitos, pero la cosa se va a retrasar, con el peligro de que se
cree una situación de la que, por su comodidad para los
revendedores, sea difícil de salir.
Que la CMT iba a poner las canalizaciones de Telefónica a disposición de todo el que quisiese tender una red NGN paralela a la del operador histórico ya se sabía, y ya lo comentamos en su momento, ahora solo se ha confirmado y es lógico. Prácticamente toda esa infraestructura viene heredada de los tiempos de monopolio y, por tanto, es justo que se ponga a disposición de todo aquel que desee invertir.
Lo que verdaderamente nadie se esperaba, no era más que una vaga esperanza de los que se veían perjudicados par la aparición del VDSL y FTTH, era que la CMT decidiera poner una serie de medidas provisionales en caso de que Telefónica lance al mercado sus ofertas de 30 megas en adelante antes de que este terminada la legislación que se aplicará a este tipo de conexiones.
Hasta que no este totalmente
solucionado el acceso de las demás operadoras a las
canalizaciones de Telefónica y mientras que no este
regulada, en firme, la fibra óptica, la operadora incumbente
tendrá que facilitar a la competencia, mediante el
mercado mayorista, el poder igualar toda oferta que
ella realice. Todo un bombazo.
A estas medidas provisionales se podrá
adherir todas las compañías que ya ofrezcan modalidades
de bucles desagregados, por presuponerseles, con esta actitud,
interés en invertir e innovar y que, al tiempo, soliciten
ser de las que tengan acceso a las infraestructuras físicas de
Telefónica con objeto de tender su propia red.
Una moratoria que ni gusta a Telefónica
ni a la competencia. Los primeros contaban con que no se impondrían
precios mayoristas en este nuevo sector, los otros dicen que la CMT
les obliga a invertir sin saber aun como será la regulación
de estas redes, argumento que se nos antoja algo endeble.
Esta medida impedirá que nada más que Telefónica y ONO vendan conexiones de 30 o más megas y se queden solos en el mercado, con los demás estancados en el ADSL2.
Pero tiene un riesgo que nosotros, como todo español, conocemos: esto es una medida provisional, que se supone que dará lugar a un marco en que el que no tenga red propia se queda fuera del juego, pero, aquí en España, patria de la chapuza del tipo “con esto puede tirar otra temporada” ¿cuantas medidas, que eran solo para unos meses, hemos visto que se eternizaban hasta convertirse en norma y costumbre?