Después de haberle echado la
mano al cuello, Goldman Sachs, uno de los principales
“brokers” mundiales, ha decidido que la caída en picado de
la cotización de Jazztel ya ha puesto a la compañía
en su sitio y suaviza
sus recomendaciones con respecto a la operadora de Pujals,
que, hasta ahora, eran las peores de entre todas las de los analistas
de mercado.
La semana pasada Goldman Sachs fue la firma que más negro pintó el futuro de Jazztel. Todos la consideran empresa muy sobrevalorada e inflada artificialmente, pero los que peores previsiones publicaron fueron ellos, y este informe provocó una caída instantánea de Jazztel del 8% que ha ido aumentando hasta alcanzar el 15%, que hay que añadir a la del 25% que ya arrastraba en este año.
Demostrado que su valor real está
muy por debajo de a lo que cotiza, que su estabilidad es mínima
y que a un hipotético comprador no le supondrían muchos
esfuerzos comprar a precio de saldo, Goldman Sachs ha decidido
asignar un valor de 16 céntimos a cada acción de
Jazztel, cuatro más de los que pensaba el viernes pasado,
justo lo preciso y necesario para impedir que sufra una debacle total
en Bolsa.
En definitiva, una bestial bajada de humos y un baño de humildad en toda regla es lo que ha sufrido la inventora del hasta 20. Si hay algo detrás de estas maniobras de mercado internacional, lo sabremos dentro de muchos meses, o mejor dicho, lo intuiremos, que en estas cosas no se sabe la verdad jamas.