Se baraja hacer rentable la ley de los tres avisos

En Irlanda ya han dado portazo
a las redes P2P, en Francia andan ultimando detalles en
la Asamblea, Alemania advierte
que desconectar a un ciudadano europeo, negarle el acceso a Internet
por usar una red de intercambio afecta a una serie de derechos y
puede originar un problema legal de mucho cuidado, y, en medio de
todo esto, está el enorme gasto que supone vigilar a todos los
internautas para saber si descargan o no.

Las operadoras francesas dicen que
cerca de 80 millones de euros al año, las españolas dicen
que 100 millones, más porque el español, cuando descarga,
descarga de verdad. Sarkozy dice que Madame la Republique
asumirá ese gasto y, aquí, donde las operadoras temen que les
endosen el gasto a ellas, se estudia la manera de no poner un duro y,
encima, sacar beneficios.

Algo así como los radares de
carretera, que para uno que hay en sitio conflictivo y de verdad
sirve para prevenir accidentes, ochenta están en sitios
estratégicos, elegidos cuidadosamente, para que sean unas muy
rentables maquinas recaudatorias.

Pues algo así se baraja.
Avisos al que infrinja una ley inexistente en España
y, al final, una pequeña multa en lugar de la desconexión
que puede ser declarada ilegal por cualquier tribunal, español o
europeo. El usuario puede considerar que la multa es insignificante y
seguir con su P2P, quizás sea eso lo que se pretende, con lo
que le caerá otra multa, también de poca envergadura, y
otra, y otra, hasta que se de cuenta que lo están crucificando por
fascículos.

Diabólico, si la primera multa fuese
de una cantidad significativa, la posibilidad de volver a enganchar
al mismo individuo sería escasa, de esta manera se le puede
ir sangrando poco a poco y hacer que sean los propios usuarios los
que, casi sin sentir, financien los 100 millones de euros que
cuesta el espiarlos.

César Antonio Molina, ministro de
Cultura, siguiendo directrices del Gobierno, ha
prometido que se tomará la decisión antes de que acabe el año.
¿Tendrán el valor de salirnos por peteneras e imponernos algo así?

La picaresca española alcanza una
nueva cota. Indibil y Mandonio, Don Pelayo, el Cid, Pedro I, El
lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo, los siete niños de
Ecija, Curro Jimenez, Carpanta, el anónimo inventor del tocomocho,
los tontos del pueblo que no lo son tanto y otros muchos
representantes del bandolerismo y picaresca patrios se sentirían
orgullosos.

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