Análisis: cables USB-C y microUSB de Mophie

Con la eclosión del USB-C, nos encontramos en una época en la que pasamos desde el tradicional puerto microUSB hasta este nuevo formato, con lo que nos encontramos entre las manos con dispositivos que tienen uno, o bien el otro, lo cual nos complica a veces el llevar con nosotros todos los cables adecuados.

Porque cuando no nos dejamos uno, nos dejamos otro, lo más práctico para evitar olvidos es llevarlo todo en un solo cable. Para ello, existen diversas opciones con diferentes adaptadores, y hoy de entre estos nos centramos en dos cables de Mophie.

Se trata de los PRO Switch-tip cable, que por un lado ofrecen conectividad tanto USB-C como microUSB, mientras por el otro son USB-A (el USB de toda la vida) o USB-C.

Dichos cables podemos encontrarlos a la venta en el sitio web de Mophie por 29,95 dólares cada uno de ellos, así como en tiendas:

Mophie – PRO switch-tip cable | USB-A to USB-C & micro-USB
Mophie – PRO switch-tip cable | USB-C to USB-C & micro-USB

Presentación

Empaquetados en elegantes cajas de color negro que muestran la imagen del cable en su parte frontal, con las características más relevantes en su trasera.

El cable USB-C a USB-C y microUSB una vez abierta la caja y sacado el cable. En medio podemos apreciar el papel de advertencia. Clic para ver a tamaño completo
El cable USB-C a USB-C y microUSB una vez abierta la caja y sacado el cable. En medio podemos apreciar el papel de advertencia. Clic para ver a tamaño completo

Una vez abierta cada caja, por su parte inferior, dentro podemos encontrar un cartón con el cable enrollado, y en el caso del cable USB-C a microUSB y USB-C, también un pequeño papel que nos indica que el adaptador que colocamos sobre el terminador microUSB para transformarlo a USB-C, no debe ser conectado a un cargador u ordenador (sino al dispositivo móvil, como un smartphone), aunque sí puede conectarse a cualquiera de estos elementos por el lado inverso.

Primer plano del papel de advertencia antes mencionado. Clic para ver a tamaño completo
Primer plano del papel de advertencia antes mencionado. Clic para ver a tamaño completo

El otro cable, el que acaba en USB-A, no incluye dicho papel. La garantía que nos ofrece Mophie con ambos cables es limitada para toda la vida (aquí tenemos sus condiciones).

Diseño

Mophie ha concebido estos dos cables para que sean altamente resistentes y que ofrezcan un alto rendimiento. Para ello, el núcleo del cableado ha sido reforzado con kevlar, un polímero muy ligero y resistente que es utilizado, entre otras aplicaciones, para chalecos antibalas.

La protección exterior del cable se presenta como una cubierta de nailon trenzado, lo que lo dota de una mayor robustez, pero sin perder flexibilidad, a la par que lo hace resistente a los arañazos y las roturas.

De dos metros de largo cada uno de estos cables, no están precisamente pensados para llevar siempre en un bolsillo junto a un cargador móvil para alimentar a nuestro smartphone, sino más bien para llevar arriba y abajo en el mismo maletín en el cual llevemos el ordenador, como forma de disponer de un único cable para poder conectar dispositivos distintos con conectores diferentes, como he dicho antes.

El plástico que encontramos en la zona de unión entre el cabezal y el cable, también es resistente pero flexible, para acompañar el cable si lo doblamos y que no se rompa si ejercemos presión en algún sentido.

Detalle del trenzado exterior del cable, y del conector con el plástico protector flexible pero robusto. Clic para ver a tamaño completo
Detalle del trenzado exterior del cable, y del conector con el plástico protector flexible pero robusto. Clic para ver a tamaño completo

Funcionamiento

Al ser compatibles por el lado que debe conectarse al dispositivo móvil tanto con USB-C con microUSB, estos cables necesitan un tipo de solución que les permita pasar de una a otra conexión. Esto se ha conseguido de la siguiente forma: el cable en sí termina en un microUSB, pero tiene un adaptador que, conectado al microUSB, lo convierte en USB-C.

Dicho adaptador está “atado” al cable principal como si fuera un “capuchón” que se pone en la parte microUSB cuando tenemos que utilizarlo conectando con él un dispositivo móvil con puerto USB-C.

Detalle del adaptador en forma de "capuchón", ligado al resto del cable para evitar su pérdida. Clic para ver a tamaño completo
Detalle del adaptador en forma de “capuchón”, ligado al resto del cable para evitar su pérdida. Clic para ver a tamaño completo

La velocidad de transmisión de datos, que a última hora es la que realmente importa, es de un máximo de 480 Mbps, lo que se considera como alta velocidad (la superalta velocidad empieza a partir de aquí y llega hasta los 4,8 Gbps).

Para que nos hagamos una idea de lo que significa este número y el impacto que tiene, dos archivos de 5,8 GB en total (2,5 y 3,3 respectivamente) me han tardado menos de cinco minutos en ser copiados desde el disco duro de un ordenador, SATA de 3 Gbps a 7200 RPM, a través de un puerto USB 2.0 con conector USB-A, a la memoria interna de un smartphone con puerto USB-C.

La sensación es, en todo momento, que nos encontramos ante un cable muy rápido, el cual ha sido construido para no presentar ningún obstáculo en la fluidez de los datos, con una estructura que, sin perder la flexibilidad propia de cualquier cable, sea suficientemente robusta como para no perder velocidad de transferencia en el caso que doblemos el cable o lo pisemos. Que el medio físico no se vea afectado por lo que le hagamos, vaya.

Los cables USB-C de Mophie también sirven para cargar dispositivos. En este sentido, soportan una carga máxima de 30 V y 3 A.

Podemos utilizarlos para cargar el dispositivo móvil tanto conectándolo a un ordenador, como utilizándolo con un cargador, ya sea de pared o móvil, siempre teniendo en cuenta conectar a la parte del cargador la punta que no dispone de adaptador de microUSB a USB-C.

¿Y para cargar un ordenador? Las especificaciones técnicas indican que soporta una corriente máxima de 30 V y 3 A. Lo he probado con una batería externa para MacBook USB-C que proporciona una salida de 5 V y 3 A, por lo tanto dentro del rango de este cable, pero el sistema me indicaba que el ordenador no estaba cargando.

Al probarlo con el adaptador de corriente del mismo MacBook, sustituyendo al que Apple incluye, probándolo dos veces los resultados han sido dispares: a la primera, indicaba que no cargaba, mientras que en la segunda intentona me decía que sí. No sé si será cosa del adaptador que debe ir conectado para compatibilizar el conector con el USB-C, pero parece que en este caso puede presentar algún problema con el paso de la corriente.

Así que lo he desconectado y vuelto a conectar un par de veces, indicándome que, efectivamente, sí carga el portátil. Entonces, lo he vuelto a probar con el cargador externo y, nuevamente, me ha indicado que no estaba cargando.

Conclusión: en el aspecto de la carga, este cable funciona bien para cargar dispositivos móviles (he podido cargar un Xperia XZ sin problemas), pero no confiaré en él para cargar mi MacBook. No sé si es el adaptador de microUSB a USB-C, o bien si el problema es de mis aparatos (la carga no me ha dado problemas con los varios cables que tengo).

Cargando un Xperia Z5 mediante el cable microUSB, con el adaptador a USB-C quitado. Clic para ver a tamaño completo
Cargando un Xperia Z5 mediante el cable microUSB, con el adaptador a USB-C quitado. Clic para ver a tamaño completo

Conclusión/Opinión

Aunque el precio muy cercano a los 30 euros de estos cables de conexión de Mophie nos pueda parecer excesivo, tendremos que entender lo que estamos comprando: un cable que no solamente nos permite conectar un ordenador con un dispositivo móvil, bien sea este microUSB o USB-C, además de cargarlo, sino que también constituyen unos cables altamente resistentes y protegidos.

Son cables que tanto puedes tener en una oficina (además, y gracias a su tamaño, puedes darles una vuelta enroscándolos en las patas de la mesa), como -y sobretodo- puedes llevártelos de viaje, incluso a lugares donde las condiciones de trabajo no son las mejores, puesto que su robustez les permitirán aguantar arañazos, pisadas, tirones, y cualquier clase de accidentes.

Particularmente, los utilizo en escapadas por la naturaleza, ya que puedo pararme en cualquier sitio a consultar mi móvil mientras aprovecho para recargar, mediante un cargador de bolsillo guardado en la mochila, el terminal. Su gran longitud me da versatilidad para alejarme un poco de la mochila si es necesario, pero sin perder la conectividad al cargador.

Un buen resumen de estos cables, pues, sería que simplifican y robustecen la conectividad y alimentación de nuestros dispositivos móviles.

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