Las ‘small cells’, puntal para la 5G

Según explicita un reciente informe publicado por 5G Americas y el Small Cells Forum, la colocación de las llamadas small cells será decisiva para el buen funcionamiento de la quinta generación de conectividad móvil.

Una small cell consiste en un nodo de conectividad de corto alcance, de entre 10 metros y 2 km. Se utiliza básicamente para cubrir espacios que, por su orografía (porque quedan muy hundidos entre accidentes del terreno, o rodeados de materiales que “matan” la conectividad procedente de las torres de mayor alcance) no disponen de buena cobertura de las macrocells más próximas, aunque su gran éxito ha hecho que ya muchas macrocells no sean otra cosa que el producto de la agregación de varias small cells.

Esta tecnología, ya utilizada en la 4G, será clave en el despliegue y el éxito de la 5G, imprescindible para que esta quinta generación de conectividad pueda ofrecer el rendimiento que se espera de ella, si tenemos que creer el informe lanzado por 5G Americas y el Small Cells Forum (ambas, partes implicadas en dicha generación de conectividad).

La clave de un buen rendimiento de la 5G se encuentra, según el estudio titulado Small Cell Siting Challenges and Recommendations (Desafíos y recomendaciones para la ubicación de celdas pequeñas), en la densificación, es decir, en disponer de una red muy densamente poblada de small cells en ciudades y otros entornos en los que se quiera disponer de una buena cobertura y conectividad 5G.

Y para que ello sea posible, desde 5G Americas y el Small Cells Forum advierten que los gobiernos deben modificar las políticas regulatorias de este tipo de instalaciones a todos los niveles, tanto nacional como regional y local, para acelerar el despliegue de small cells sin incurrir en excesivos costes, so pena de no poder disfrutar de todos los beneficios que se han anunciado con el advenimiento de la 5G.

La previsible oposición a una regulación que facilite la instalación de small cells vendrá por parte de aquellos grupos activistas que ven problemas en el uso intensivo del espectro electromagnético.

Recordemos que la OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoce, desde 2005, la hipersensibilidad electromagnética como un problema real, aunque no vincula sus síntomas necesariamente a la exposición a campos electromagnéticos, y no reconoce, por el momento, un diagnóstico médico al respecto.

Con estudios que apuntan en dos direcciones diametralmente opuestas, el miedo por el desconocimiento es grande, y se han organizado grupos que se oponen sistemáticamente a la instalación de nuevas torres e infraestructuras en las grandes ciudades. No será, pues, una tarea fácil.

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