Portugal quiere legislar sobre la inteligencia artificial

Portugal quiere ir más lejos. El pujante país ibérico, que ha salido de la crisis por méritos propios, se postula como paraíso para los emprendedores de cariz tecnológico, un posicionamiento que hace años viene trabajando con los numerosos parques empresariales de los alrededores de Lisboa que acogen grandes multinacionales como Microsoft, Oracle y SAP; pero también con una vibrante escena de startups que redobló la apuesta hace unos pocos años acogiendo el WebSummit, uno de los grandes congresos mundiales dedicados a las startups de base tecnológica.

Ahora, y en el momento de transponer la directiva europea en materia de derechos digitales a sus leyes nacionales, el gobierno del socialista António Costa quiere ir más allá de lo que marcan las directivas de la UE, legislando también sobre la inteligencia artificial.

La directiva ha sido transpuesta en España a través de la LOPDGDD (Ley Oficial de Protección de Datos personales y Garantía de los Derechos Digitales), la cual es una suerte de LOPD corregida y aumentada, que regula aspectos como el tratamiento de los datos de las personas fallecidas o la puesta en conocimiento de las personas de los datos que se tienen de ellas y su tratamiento.

Para Portugal, el PS (Partido Socialista) propone una legislación ambiciosa que, además, de transponer la directiva europea, abarque más que esta. Y uno de los aspectos más cruciales es la regulación del uso de la tecnología de la inteligencia artificial.

Según la propuesta de ley presentada por el PS, los ciudadanos portugueses tienen derecho a «un buen uso de la inteligencia artificial«, el cual implica la posibilidad de revisar el funcionamiento de cualquier algoritmo empleado en tareas de inteligencia artificial, y que la aplicación de estos no tenga ningún efecto discriminatorio.

No obstante, lo que es una ventaja para la ciudadanía (la siempre deseable transparencia) puede volverse en contra de las empresas; si yo desarrollo un buen algoritmo de inteligencia artificial y no lo pongo bajo una licencia libre, no querré que nadie fuera de mi empresa meta sus narices en él, lo cual va en contra de la transparencia que persigue la ley.

Hasta ahora ningún país en el mundo ha legislado sobre la inteligencia artificial. Sólo los Emiratos Árabes Unidos disponen de un ministerio dedicado al tema, pero parece que sin leyes que la regulen aún (algo que seguramente están estudiando en la actualidad). Dicha legislación puede convertir al país luso en pionero en el mundo pero, a la vez, puede convertirse también en una piedra en el camino que minará su desarrollo empresarial en el sector.

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