Opinión: todo lo que empieza en las ondas, acaba en un cable

Ayer celebrábamos 20 años del estándar Wi-Fi, una de aquellas celebraciones de las que se hacen eco los medios de comunicación pero que ni en el sector afectado se celebran de alguna forma (con la excepción, tal vez, de algún evento corporativo o institucional), ni obviamente en la calle. Por lo menos, yo no vi a nadie ayer brindando con champán por el aniversario de la red inalámbrica…

Bien es cierto que el advenimiento del Wi-Fi marca un antes y un después en la adopción de las tecnologías de consumo, y que ha facilitado notablemente la diversificación de formatos de aparatos inteligentes.

Podríamos hacer el ejercicio de imaginar, por un momento, nuestro mundo sin Wi-Fi: ¿qué sería de los tablets? ¿serían todos compatibles con conectividad celular? ¿Se abarataría esta para facilitar su uso? ¿Andaríamos ya por la 6G o la 7G en vez de empezar a desplegar la 5G impelidos por la necesidad de más ancho de banda? ¿Tendríamos tantos dispositivos conectados en casa? ¿Qué sería de la IoT?

No es plausible imaginar un mundo en el que la conexión celular exista, y no exista un Wi-Fi, aunque sea distinto, utilizando otras frecuencias o tecnología. Por eso, algo debería haber en dicho universo paralelo que se asemejara al Wi-Fi…

De los comunicados corporativos felicitando -y felicitándose por la participación de la empresa de turno en dicha tecnología y la revolución que ha comportado- el aniversario, el que ha tenido y está teniendo mayor difusión es el de Cisco, una de las fabricantes de dispositivos de red (routers, switches) responsable del enrutamiento de una buena parte de los datos que circulan por Internet.

En dicha nota se destaca que «Wi-Fi es el principal modo de acceso a la Red. En España, ya genera el 56% de todo el tráfico IP (frente al 38% celular y 6% cableado)«, una afirmación que me ha hecho gracia ya que, al final, todo acaba yendo a un cable, aunque es obvio que Cisco se refiere a cómo se inicia ese camino. Me explico.

Las redes Wi-Fi proporcionan solamente unas decenas o unos pocos centenares de metros de cobertura, y el punto de acceso acostumbra a estar unido a la red WAN (para entendernos con palabras llanas, el acceso a Internet desde la red local) mediante un cable, sea esta de cobre, o de fibra óptica, o bien mediante un cable de red a otro dispositivo (en el caso que estemos hablando del binomio punto de acceso más router o switch), por lo que el Wi-Fi representa solamente los metros finales de la conexión.

Pero lo que más me ha sorprendido es la previsión que la misma Cisco realiza para 2022: «en 2022 representará el 64%, superando ampliamente al tráfico cableado (24%) y celular (12%)«. Concretamente, que el tráfico celular va a caer del 38% actual, hasta el 12% en 2022.

Con la conectividad 5G nos prometían la llegada de las tarifas con datos ilimitados que, efectivamente, han empezado a llegar -pese a que todavía con cuentagotas- a los mercados, lo cual nos daría a todos capacidad para disfrutar de contenidos como streaming de vídeo y de juegos en cualquier parte. Y ahora resulta que la predicción de Cisco es que vamos a utilizar menos este 5G, y más la Wi-Fi, probablemente gracias a los nuevos estándares como el Wi-Fi 6 (802.11ax) y los que le sucederán en el futuro.

Me choca esta disparidad entre las cifras ofrecidas por el estudio de Cisco (siempre una previsión de futuro, con el riesgo de equivocarse que ello conlleva) y el discurso mayoritario de que el 5G hará que nos conectemos más a través de la conectividad inalámbrica celular omnipresente.

Esta última, por cierto, también acostumbra a acabar en un cable: el de fibra óptica que une a muchas estaciones base con el resto de la red. Y, si lo hace con un backhaul inalámbrico, al final, siempre acaba habiendo un punto en el que es un cable de fibra el que rutea el tráfico de datos.

Al fin y al cabo, e independientemente de la tecnología empleada en los últimos metros de la conexión (Wi-Fi, celular, cable de red, PLC,…) todo acaba convergiendo en un cable. El problema es que mucha gente sin conocimientos tecnológicos no lo ve, y puede pensar que todo sigue su curso de forma inalámbrica hasta el punto de destino y sin tocar un solo cable.

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