Europa se mueve a peor

Aquí, en España,
es inminente que la publicación en el BOE de la nueva
normativa sobre canon digital termine con las escasas ilusiones que a
alguno le puedan quedar sobre un trato justo al consumidor de
productos electrónicos e informáticos, definición
que, hoy en día, abarca desde el profesional hasta el que
quiera hacer una foto a la familia o tener un terminal móvil.
El Ejecutivo se lava las manos a partir de ahí y le
pasa la bola a la UE, considerándola como único
organismo capacitado para hacer normativas que lo modifiquen.

En contraprestación se anuncia
que el informe sobre la SGAE y demás sociedades
gestoras de derechos que se inició
a principio de año estará listo para diciembre.
Veremos si es solo el lavado de cara y mejora de imagen que pretenden
unos, o si se estudia con atención el tema de que están
obligadas a ser sociedades sin animo de lucro y se contempla,
de verdad, su relación con otras sociedades
lucrativas que parecen depender de ellos y obtener beneficios de esa
estrecha relación.

Mientras, en Francia se consuma
el desastre y el Consejo de Ministros ha aprobado
la creación de un organismo independiente que se dedique a
cortarle la conexión al que descargue obras sujetas a derechos
de autor, eso sí, avisando
antes un par de veces para que quede claro que pisotean tus derechos
solo si no cedes a sus amenazas. Estas medidas protectoras de la
cultura
se teme que empiecen a funcionar el 1 de enero de 2009.

Y terminamos en Reino Unido,
donde aun no descartan adoptar el modelo francés, que más
parece que planeen, ellos también, hacerte un griego, pero que
han generado la única noticia positiva de los últimos
días. Ofcom, organismo regulador que ya hemos
mencionado
anteriormente, ha decidido crear un código ético de
conducta
para los proveedores británicos.

Los ISP que operen en Reino
Unido
deberá
facilitar al cliente una estimación real de que velocidad le
va a llegar en realidad, y si una conexión publicitada como 20
mbps
solo alcanza, pongamos por ejemplo, 6 mbps, el
cliente podrá migrar sin problemas a un contrato donde solo
pague esos 6 megas que en realidad le llegan.

Esto puede ser el fin de los “hasta”,
esperemos que este ejemplo sí que cunda en el resto de Europa,
y si empieza por España, nosotros encantados.

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