Los smartphones reacondicionados alejan los prejuicios diferenciándose de la segunda mano

Conviene no confundir lo que es un smartphone (o, en general, cualquier dispositivo) reacondicionado y uno de segunda mano. Mientras que este último es un terminal que adquirimos a otro particular o a una tiendas especializada en este tipo de compraventa, el primero es un terminal que ha pasado por las instalaciones de una empresa especializada, donde ha sido probado, reparado si es necesario, se le han cambiado las piezas que lo requerían si es el caso, e incluso ha pasado por un proceso de recuperación de su belleza estética.

Si bien el precio de los smartphones de gama alta ha subido, su ciclo de vida también se está alargando, lo que lleva a hacer más atractivos los que vuelven a salir al mercado, si bien hay quien desconfía de la segunda mano.

Este pasado Mobile World Congress disfruté de la oportunidad de hablar con Léon Gebert, business developer de Back Market, empresa dedicada al reacondicionamiento de smartphones y otros dispositivos con el objetivo de volverlos a poner en el mercado a través de tiendas de otras empresas, o directamente a través de su página web.

Esta empresa, nacida en París en el 2014, está presente actualmente en seis mercados, entre ellos el español, tras haber llegado el año pasado a los Estados Unidos.

Las diferencias entre un segunda mano y un reacondicionado pronto me quedan claras: el proceso por el que pasa este último garantiza un rendimiento del 100% gracias a unos estándares muy exigentes que llevan a que, por ejemplo, la batería deba ofrecer un rendimiento del 85% como mínimo y, si no, es cambiada.

Ello encarece ligeramente el precio del producto final pero garantiza un móvil prácticamente de estreno pese a haber sido utilizado durante un tiempo por otra persona.

No solamente el usuario se ve beneficiado por el éxito de los terminales reacondicionados, si no también el medio ambiente; al extender el ciclo de vida de los terminales, evitando la compra de ejemplares nuevos, se dilata y se disminuye el tratamiento de componentes muy tóxicos que forman parte del teléfono, y que no pueden ser reciclados.

Léon me explica que desde Back Market calculan que han ahorrado ya al medio ambiente más de un millar de toneladas de chatarra.

Además, la práctica de la compraventa de dispositivos reacondicionados es cada vez más aceptada y popular. Esta compañía trabaja con unas 170 categorías de productos, no todas smartphones (tambien hay ordenadores, por ejemplo), y con talleres que los arreglan -lo cual también contribuye a las economías locales-, y que incluso están trabajando con las propias marcas fabricantes.

Si bien la lógica nos dicta que las compañías fabricantes deberían estar en contra de la práctica de venta de segunda mano o de los reacondicionados, ya que en principio debería impedirles el vender más dispositivos nuevos, la realidad se empeña en llevarnos la contraria y, de hecho, Back Market trabaja con primeras marcas como Apple.

Para estas, la venta de reacondicionados es una buena forma de que quienes quieren comprar un teléfono nuevo, puedan sacarse un dinero por su viejo terminal, y que este llegue a las manos de otra persona que tampoco se compraría un terminal de las mismas características pero nuevo por el gasto que ello comporta, pero con todo el esplendor del máximo rendimiento, por lo que la imagen de marca queda inmaculada, a diferencia de lo que puede suceder con un terminal de segunda mano que no ha sido bien tratado.

Tras todo lo dicho ¿tiene algún punto flaco la venta de smartphones reacondicionados? Sí, las actualizaciones de software, sobre todo en lo que se refiere a seguridad. Muchos de los modelos vendidos ya han dejado de recibir soporte por parte de las compañías fabricantes, y al llevar un sistema personalizado, las actualizaciones necesitan ser hechas a medida para aquel terminal concreto, por lo que si no es la misma compañía que las hace…

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