La SGAE aprovecha la coyuntura para que se la oiga

El que Sarkozy esté
durante este año en la presidencia europea ha reactivado todo
el proceso de acoso, derribo y linchamiento del usuario de Internet.

En Europa se sospesa la ley
francesa de los tres avisos, que su presidente quiere imponer a todos
los países, aunque la comisaria europea de Protección
de los Consumidores
, Meglena Kuneva, sigue defendiéndose
y sosteniendo que no se pueden aplicar normas generales para toda la
UE, que existen los derechos civiles y que hay que
respetar la legislación de cada Estado.

Mientras aquí, en España,
el ministro de Cultura está que se sale y en la nueva
campaña antipirateria, que cuesta un pastón por cierto,
define
al que descarga de Internet como un individuo que, en los
escasos momentos que no está delante del ordenador, roba CD´s
en el Corte Ingles, huye rayando coches con las llaves y termina en
un ascensor, fumando, seguramente cigarrillos de la risa, al lado de
una embarazada. Bravo, César Antonio Molina, los has
pintado completos, ni Velázquez lo hubiese logrado tan
realista.

Pues entre reuniones en Bruselas
y concienciación ciudadana en España, así
lo llama el Gobierno, se va montando el andamio de lo que serán
nuestros futuros derechos y libertades en la Red. Tal y como
lo van a dejar, con un par de tablones encima de dos cajas de Mahu
vamos a tener de sobra.

Y en todo este lío no podía
faltar la cualificada voz de la SGAE, es última gota
que termina de desquiciar los nervios y hace pensar en dedicarse al
alcohol y a lo del ascensor, pero sin ascensor ni embarazada.

El presidente del Consejo de Dirección
de la Sociedad General de Autores y Editores, Eduardo
Bautista, considera
que está demostrado que el actual modelo de protección
de derechos de autor no funciona y reclama uno nuevo.

Curiosa postura la de esta asociación
sin ánimo de lucro que ha visto
sus ingresos incrementados en un 48% en solo los seis primeros
meses del año.

Si la SGAE controlara el cotarro
todo iría mucho mejor, particularmente para ellos, pero claro,
cada vez que se ha planteado esa propuesta, así a lo bruto, no
ha prosperado, se intentó
con el 17bis y lo intenta
ahora Sarkozy, pero es difícil que, sin paños
calientes, la cosa se pueda imponer por decreto ley.

Por eso la SGAE solo habla de
revisar la actual normativa y augura prodigios de entendimiento entre
autores, distribuidores, operadores de telecomunicaciones y
consumidores en caso de que se les deje intervenir más a
ellos.

En fin, declaraciones bastante más
prudentes de lo que nos tienen acostumbrados, lo que hace que nos
preocupemos mucho más.

(Corte Ingles, Mahu y cigarrillos de la
risa son marcas registradas y si hay que pagar por haberlas nombrado
nos podemos estirar hasta los 2,43€, que estamos a final de mes)

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