El Wi-Fi me va lento; ¿como lo soluciono?

Imagen de portada del usuario Mista Stagga Lee en Flickr bajo licencia Creative Commons

Es una queja de las más comunes entre los internautas: “no sé por qué, pero la Wi-Fi de casa [o del trabajo, o de donde sea] me va lenta“. ¿Y ahora qué?

El bajo rendimiento en la red Wi-Fi puede ser debido a varias causas, aunque una de las más habituales es el hecho que el aire es un medio que se comparte a la misma vez por todos los dispositivos Wi-Fi en el mismo canal y en la misma zona.

Si tenemos nuestro punto de acceso en una zona (por ejemplo, un vecindario) en la que convivan próximamente muchos otros puntos de acceso, nuestro punto de acceso puede sufrir lo que se conoce como interferencia co-canal, que debe ser reducida para mejorar el rendimiento de nuestra conexión inalámbrica en la medida en que sea posible.

Además, en la banda de los 2,4 GHz, encontramos otra fuente de problemas en la llamada interferencia por canal adyacente, ya que en dicha banda, los canales adyacentes se solapan los unos con los otros, interfiriendo el tráfico de dos canales adyacentes.

Dicha solapación genera interferencias que degradan más el rendimiento que la interferencia co-canal.

En dicha banda, una buena práctica para evitar esto es utilizar los canales 1, 6 y 11, ya que estos tres se encuentran tan alejados entre ellos que no se solapan. El problema viene cuando otro punto de acceso que no controlamos opera en los canales 2, 3, 4, 5, 7, 8, 9 ó 10.

En este caso, sufriremos solapaciones e interferencias con nuestro punto de acceso que opere en el canal 6.

Si tenemos varios puntos de acceso repartidos por un escenario de cierta envergadura, lo mejor será tenerlos a los tres en el canal 6, que no repartidos entre los 4, 6 y 8, por ejemplo.

Para cambiar un canal de la Wi-Fi, deberemos acceder a la administración de nuestro router, una acción que difiere según la marca y el modelo del que estemos utilizando.

Aplicaciones como WiGLE Wifi Wardriving para Android nos permiten ver en qué canales operan las redes para, posteriormente, cambiarlo.

El entorno también influye

Paredes (especialmente aquellas que tiene un grosor considerable), tuberías que transportan agua, e incluso la instalación eléctrica, pueden ser elementos que ataquen a la integridad de la señal Wi-Fi, amortiguándola y, por lo tanto, deteriorando la calidad de la conexión.

En este caso, poco tenemos a hacer como no sea buscar la forma de sortear estos obstáculos.

La primera idea podría ser colocar diversos puntos de acceso cubriendo áreas que se solapen para poder ir conectándonos a uno u otro según a qué lugar de nuestra casa/oficinas vayamos. Una buena idea en este sentido es crear una red mallada (Wi-Fi Mesh).

También podemos decantarnos por instalar un punto de acceso que se comunique con el router mediante tecnología PLC, que es la que utiliza la línea eléctrica para llevar la señal de datos.

En este último caso, se necesita un dispositivo PLC conectado al router y otro en la habitación que se quiere cubrir, conectado a un punto de acceso Wi-Fi.

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