Análisis: placas solares Sandberg para dispositivos móviles

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Me preguntaba desde hacía tiempo cómo sería eso de cargar la batería de un smartphone -o, en su defecto, un cargador de viaje en el que almacenar la energía para utilizarla luego con el dispositivo que yo quisiera y cuando quisiera- mediante unas placas solares portátiles, de esas que ocupan poco más que un folio A3.

La verdad es que me despertaba la curiosidad y me generaba muchas dudas como, por ejemplo, si tardaría mucho en cargar un terminal con una batería normal, de unos 3.000 miliamperios. En algunos momentos pensaba que tal vez debería quedarme todo el día cargando para poder tener la suficiente energía para una llamada de no más de 10 minutos… o tal vez no fuera así.

Tal vez a vosotros os pase lo mismo, y no os atrevéis con unas placas solares portátiles por el más absoluto desconocimiento del rendimiento que os ofrecerán. Así que me he decidido a probar unas, y estas han sido las Solar Charger 13W 2xUSB 420-40 de Sandberg.

¿Por qué unas placas solares?

Es una muy buena pregunta porque ¿no es suficiente con un cargador móvil de esos que cargas en casa y lo utilizas cuando quieres? ¿no será un inconveniente tener que cargar con algo que puede ser pesado y, desde luego, de mayor tamaño que un cargador móvil?

En muchos casos, un cargador móvil será una solución más adecuada, porque cabe en un bolsillo y lo podemos utilizar donde sea, incluso sobre la marcha, mientras que las placas solares tienen un nivel de dificultad añadido en este sentido (excepto que las colguemos de una mochila, como veremos después), pero en otros no.

Imaginemos un escenario donde nos vamos de acampada y estaremos unos cuantos días medianamente alejados de la “civilización”. Si no queremos depender de poder encontrar un enchufe, estas placas nos salvarán la situación. Y para poder hacer llamadas de emergencia si se presenta el caso, lo mejor será contar con una forma de cargar la batería sin tener que salir pitando a buscar un enchufe a unos kilómetros de distancia…

Por otra parte está el tema del ahorro en la factura eléctrica, aunque en este caso concreto tengo mis dudas. No porque no represente un ahorro no cargar el móvil (y eventualmente otros dispositivos móviles) sin utilizar la corriente doméstica, si no que lo que veo es difícil acabar amortizando los cerca de 80 euros que cuesta el invento.

Y, finalmente, y si me permitís la broma: supongo que todos habremos visto alguna de esas películas apocalípticas en las que la civilización tal y como la entendemos ha terminado, y quienes han sobrevivido y vagan por el mundo, deben hacerlo sin energía eléctrica. Bien, pues siempre hay un personaje que se queja de que no puede ver las fotos que quedaron atrapadas en su teléfono móvil, ya sin batería para siempre ¡Pues yo sí podría verlas!

Las placas 420-40 de Sandberg

Dejando ya las bromas a un lado, pasemos a examinar las placas escogidas para la realización de este análisis, las 420-40 de Sandberg.

La fabricante danesa de complementos y gadgets para nuestros dispositivos electrónicos ha ideado unas placas que podemos llevar a cualquier lado de forma fácil, ya sea en una mochila o una bolsa.

Se presentan en forma de un estuche que se abre para colocarlas mirando al sol y, en su parte posterior, tenemos un compartimento para alojar los dispositivos a cargar y también encontramos los dos conectores USB que nos permitirán cargar dos dispositivos simultáneamente.

Preparando las placas para usar. Podemos conectar dos dispositivos que quedarán cómodamente almacenados en el compartimento posterior
Preparando las placas para usar. Podemos conectar dos dispositivos que quedarán cómodamente almacenados en el compartimento posterior

La primera vez que las tomé en mis manos me sorprendió gratamente su ligereza; ¿sabéis esas bolsas de poner la documentación del coche o la de viaje? Pues más o menos como una de esas con documentación dentro.

Es sencillamente fabuloso, porque las he probado en entornos que, supongo, serán los de uso habitual, como excursiones a la playa o al campo, y además de caber perfectamente en una mochila, no añaden un gran peso extra al conjunto.

Además, como lo suyo es poder ir andando de excursión por donde sea sin la necesidad de quedarnos estáticos en un sitio dependiendo de las placas solares para que se cargue un dispositivo (lo que puede llevar horas, como veremos más adelante), la “carpeta” que las monta dispone de cuatro puntos de anclaje, uno cerca de cada esquina, con los cuales sujetaremos la placa, mediante arneses, a elementos de la mochila, para poder ir cargando mientras andamos.

Detalle de uno de los arneses de sujeción de las placas
Detalle de uno de los arneses de sujeción de las placas

Un dato muy a tener en cuenta es que, por sí solas, estas placas no disponen de ningún sistema de acumulación de energía. Es decir, si las desplegamos pero no conectamos nada a ninguno de sus dos conectores USB posteriores, será lo mismo que no hacer nada, puesto que la energía captada se desaprovechará.

Detalle de la parta posterior, con los dos puertos USB para la carga de dispositivos
Detalle de la parta posterior, con los dos puertos USB para la carga de dispositivos

En el apartado de portabilidad y usabilidad, por lo tanto, no puedo más que dejar bien alta la nota de estas placas, puesto que su pequeñez (relativa: no caben en un bolsillo, pero es que sería imposible de otra forma) y su ligereza nos permiten añadirlas a nuestro equipaje sin subir peso.

Rendimiento

Este era el factor que más dudas me generaba, cuanto más que mi experiencia con placas solares era, hasta la fecha, nula, tanto en el caso de las instalaciones domésticas como en el caso de este tipo de placas portátiles.

Según indica Sandberg, la eficiencia de estas placas es de un 22%, una cifra que me parecía muy baja a priori. Iluso de mi: al investigar un poco por Internet, vi que las eficiencias en la conversión energética de la luz solar se mueven entre los 20 y los 30 por ciento, y creo que a día de hoy -salvo tecnologías punta que yo todavía desconozca- ninguna llega al 30%.

Pero, dicha cifra ¿en cuantas horas de carga se traduce? Depende de unos cuantos factores.

En primer lugar, y como ya os podéis imaginar, no da los mismos resultados captar la luz solar un día de verano sin una nube en el horizonte, que hacerlo en un día nublado.

Aunque en este último caso he conseguido cargar algo (las pruebas las he realizado con un cargador portátil con el que luego cargaba smartphones o tablets), obviamente el resultado no ha sido tan bueno como en condiciones ideales. Digamos que en un día de pleno sol y sin nubes, un cargador portátil de 5.000 mAh puede ser cargado en entre cinco y seis horas.

Las placas de Sandberg, sujetas a la parte posterior de una mochila. Podemos dejarlas así mientras tomamos el sol (sí, también nosotros) o nos bañamos
Las placas de Sandberg, sujetas a la parte posterior de una mochila. Podemos dejarlas así mientras tomamos el sol (sí, también nosotros) o nos bañamos

No obstante, las condiciones ideales para las 420-40 de Sandberg no siempre se dan, así que tras una serie de pruebas, puedo estimar que cargar el mismo cargador en días de aquellos en los que ahora aparece el sol, ahora se va, puede llevar entre ocho y doce horas más o menos.

Sinceramente, no me parece una cifra para tirar cohetes, aunque ya era de prever que no iba a cargar el dispositivo en una horita como un enchufe de corriente normal, pero tampoco me parecen tiempos de carga tan malos, teniendo en cuenta que nos la podemos llevar sujeta a una mochila y, así, va cargando de forma desatendida mientras nosotros vamos recorriendo nuestro camino.

Si no disponemos de un jardín en el que toque el sol o un lugar análogo en el que podamos desplegar estas placas (sobretodo asegurándolas, pues por su ligereza se las podría llevar el viento), podremos cargarlas dentro de casa, pero entonces un consejo: abrid las ventanas.

La luz solar captada a través de un cristal pierde la mitad o más de su poder energético. Lo sé por experiencia, pues las pruebas que les he hecho a estas placas han apuntado en esta dirección: expuestas las mismas horas a la luz solar directa pero unas veces con los cristales de la ventana cerrados y otras abiertos, con ellos cerrados se cargaba a la mitad o menos en el mismo tiempo, o tardaba el doble.

Conclusión

Unas placas solares portátiles son un buen gadget para todas aquellas personas aficionadas a hacer vida en la naturaleza, y que no quieran quedarse sin la posibilidad de cargar sus dispositivos si les acontece algún percance.

El único inconveniente que les encuentro es su precio (no ya por las de Sandberg, si no por todas las de este tipo en general), lo que lleva a que un posible usuario casual (es decir, aquel que las utilizará muy de cuando en cuando) se eche atrás en la compra con relativa facilidad.

Si pasamos a las 420-40 concretamente, el resultado ha sido excelente; con una alta eficiencia del 22% (de las más altas del mercado según Sandberg), nos cargará una batería externa de 5.000 mAh en menos de un día (en verano, puede que en una sola mañana o una tarde).

Incluso, y aún con unos resultados más discretos, podemos cargarlas en casa y tras los cristales de una ventana cerrada, con lo que utilizarlas en invierno para quien no tiene un jardín, es posible.

Su movilidad es máxima, siendo pequeñas y ligeras, lo que las hace muy prácticas ya que no incrementarán casi nada la carga de nuestra mochila. Incluso pueden ser recomendables en viajes, tanto como en excursiones.

Las Sandberg 420-40 pueden ser adquiridas en el sitio web de la compañía fabricante o en tiendas, a un precio recomendado de 78,99 € IVA incluido.

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