Estas son las alternativas gratuitas a Zoom

Jitsi, 8x8, Riot y Jami, cada una con sus fortalezas y sus debilidades

Videoconferencia en un café

A medida que los distintos países del mundo iban confinando a sus ciudadanos para frenar la propagación de la COVID-19, la videoconferencia se hacía más necesaria para mantener el contacto directo tanto en lo personal como en lo profesional. Y un nombre saltaba a las portadas de los medios: Zoom.

Aunque Zoom no es nueva en el mercado (lleva trabajando desde 2011), su nombre había pasado bastante desapercibido hasta estos días, de la misma forma que su cotización también había pasado desapercibida en el Nasdaq, hasta que empezó a llenar las portadas y a convertirse en la protagonista de muchas videoconferencias.

Su base de usuarios ha crecido mucho en poco tiempo, y por ello precisamente los ciberdelincuentes la han convertido en su objetivo, tal y como explicábamos hace unos días, además de recibir también críticas por su privacidad, algo que también hemos revisado en ADSLAyuda.

Ante el interés que suscita el tema y, sobretodo, el desconocimiento de las alternativas que tenemos al uso de Zoom, vamos a aportar un poco de luz sobre este tema.

Jitsi

Pese a que su nombre se ha popularizado estas últimas semanas, y al igual que Zoom, la historia de Jitsi viene de lejos, más aún todavía que su contendiente, pues arranca en 2003. Pero no arranca como un sistema de videoconferencia al uso, sino como algo para el uso profesional: un comunicador SIP (Session Initiation Protocol), protocolo que permite transmitir voz e imagen (incluyendo vídeo) a través de Internet.

Este comunicador SIP, que todavía se encuentra disponible para su descarga y uso, permite la realización de llamadas mediante sistemas como el AiM, Google Talk o ICQ, así como conexiones a chats por IRC. Junto a este software, Jitsi también tiene otros proyectos en activo, como Jibri, un conjunto de herramientas que permiten la grabación y emisión en streaming de videoconferencias.

El código fuente generado por todos estos proyectos se encuentra disponible bajo una licencia libre Apache 2.0. De hecho, cualquiera se puede descargar el servidor, instalarlo en un ordenador, y montarse su propio centro de videoconferencias privado.

Pero, todos estos proyectos, al usuario final no le interesan, sino que lo que quiere (lo que queréis) es conectarse y hablar.

Videoconferencia con Jitsi Meet
Una videoconferencia Jitsi Meet con múltiples participantes

Y, para ello, Jitsi ha creado Jitsi Meet, una plataforma accesible directamente desde un navegador web (recomendable Google Chrome) que permite realizar una videoconferencia desde el mismo browser sin tener que instalar ningún cliente.

Clientes que sí se encuentran disponibles para las plataformas móviles iOS (iPhone, iPad) y Android, pudiendo ser descargados desde sus respectivas tiendas de aplicaciones.

Al entrar, Jitsi nos solicitará el nombre de una sala de reuniones y, una vez dentro, nos proporcionará un enlace web para acceder directamente a la sala creada, enlace que podremos distribuir entre las personas con las que queremos reunirnos. No obstante, con conocer el nombre de la sala, ya es más que suficiente.

Entre las funcionalidades que disponemos con este sistemas, tenemos la posibilidad de proteger la sala que hemos creado con una contraseña (algo especialmente recomendable si le hemos dado un nombre muy común, ya que podría entrar cualquiera), compartir nuestro escritorio, compartir en pantalla un vídeo de YouTube con el resto de los asistentes, e incluso silenciar a todos los participantes o abrirles los micros para controlar los turnos de palabra.

También podemos grabar la sesión de videoconferencia para reproducirla posteriormente, e incluso emitirla a tiempo real a través de YouTube.

Al ser Jitsi un proyecto libre que vive de las donaciones de sus protectores, y que tiene la típica escasez de cualquier proyecto libre para conseguir recursos, a muchas horas del día, los recursos necesarios tanto para grabar la sesión, como para retransmitirla por YouTube no se encuentran disponibles, así que es mejor no confiar a ciegas en que, llegado el momento, podremos disponer de un registro de nuestros encuentros virtuales, o bien tener una transmisión en línea en tiempo real a través del conocido servicio de Google.

8×8

Esta compañía especializada en productos de voz sobre IP (VoIP) adquirió Jitsi en 2018, y ofrece su propia versión del servicio gratuito, empaquetado con su nombre.

Hay diferencias sutiles como que, por ejemplo, que no podemos proteger la sala mediante una contraseña en el servicio gratuito proporcionado por 8×8 (aunque la funcionalidad existe y es probable que podamos emplearla en la versión de pago), y que la empresa haya creado un par de aplicaciones de escritorio para Windows y Mac OS, pero en el resto, su funcionamiento es idéntico.

Riot

Disponible para macOS, Windows 7 o superior, GNU/Linux (Debian y Ubuntu), iOS y Android, Riot es el más joven de los proyectos que hemos visto hasta ahora, habiendo nacido en 2016.

La interfaz de Riot
La interfaz de Riot

Aunque está más enfocado a mensajería instantánea basada en el protocolo abierto Matrix (el código fuente de sus aplicaciones también se encuentra disponible bajo licencia libre Apache 2.0), que permite la comunicación entre sistemas heterogéneos (una vocación que también tenía ICQ), también dispone de capacidad de videoconferencia, que explota mediante sus clientes o su aplicación web, la cual utiliza WebRTC para funcionar.

Su filosofía es un poco complicada, pues funciona a base de crear habitaciones (rooms) para hablar, algo así como los antiguos chats por IRC, con cada habitación pudiendo ser pública o privada. Además, al menos quien crea la habitación, debe haberse registrado en el sistema, un paso que no es necesario para aquellas personas a las que invite a unirse a una habitación.

Si queremos privacidad en nuestras comunicaciones, podemos descargar el servidor para montarlo en una máquina propia, o bien utilizar los servidores públicos que nos ofrecen desde su mismo sitio web, y que son gratuitos.

Si nos centramos en el apartado de videoconferencia, este es muy espartano, y solamente nos permite hablar y vernos, sin opción para compartir el escritorio, por ejemplo, grabar la conversación, o retransmitirla. Solamente podemos cortar el vídeo, el audio, volver a activarlos, y mover la ventana con nuestra imagen, así como cambiar de la cámara frontal a la trasera en los dispositivos móviles.

Debido a su dificultad de uso, no creo poder recomendarlo como apto para quienes tienen pocos conocimientos y solamente quieren empezar a hablar con personas que están lejos y ya está. Para esto último, mejor os recomiendo cualquiera de las dos soluciones anteriores.

Jami

Lo más curioso de Jami cuando te das de alta es que no te exige dotar de contraseña a tu usuario 😳. Puedes hacerlo, pero es opcional, lo que facilita un comienzo rápido con la aplicación.

Jami
Jami

No obstante, un par de fallos: el primero es que no hay aplicación web, por lo que es imperativo descargar la aplicación para instalar en local (disponible para Windows, macOS, GNU/Linux, iOS, Android y Android TV). Y, a mi, en Mac se me cargaba con el inicio del sistema, resultando un poco molesto el tener que desactivar dicha opción manualmente.

El segundo y más importante problema: en el mismo Mac que os digo, fue incapaz de ver el vídeo local. Probada la aplicación con una conexión con otro nombre de usuario desde un smartphone, la imagen del teléfono la vi perfectamente, pero la del Mac ni en local ni en remoto.

Dicho esto -y que quede claro que personalmente no recomiendo su uso- Jami es como las anteriores, una herramienta descentralizada, que utiliza la tecnología P2P para las comunicaciones, e integrando encriptación de extremo a extremo.

Conclusión

Si lo que quieres es conectarte y empezar a hablar, no lo dudes: Jitsi Meet debe ser tu elección. Rápido, fácil y versátil, además de constituir una herramienta abierta y ejecutable con gran simplicidad desde un navegador web.

Si lo que buscas es privacidad, Riot y Jami pueden ser buenas opciones, pero a ambos les veo las lagunas antes comentadas: el primero es complicado y el segundo, según mi experiencia, todavía no está maduro.

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