Renovar tu viejo ordenador con un SSD ¿trae beneficios?

Han pasado años, y nuestro ordenador (sea este portátil o sobremesa) se acaba haciendo viejo y ya no “tira” tanto como antes; los sistemas operativos se han hecho más pesados, los programas también… incluso las páginas web son más pesadas que antes y tardan más en ser renderizadas, por mucho que los fabricantes de navegadores hayan ido optimizando sus creaciones. Entonces nos surge la duda: ¿actualizamos o compramos uno nuevo?

La mayoría de estos ordenadores que ya tienen una edad, montan una cantidad de RAM actualmente insuficiente, un disco duro mecánico (en muchos casos, más lento que lo que ahora podríamos encontrar en cualquier tienda), y en muchos casos un microprocesador escaso, aunque suficiente para correr cualquier sistema y las aplicaciones.

En cuanto a la memoria RAM, es un elemento que, cuanto más tengamos, siempre mejor. Aunque pasado un límite, y si no aumentamos la carga de trabajo de la máquina si no que seguimos utilizando las mismas aplicaciones, ya no notaremos un efecto de mejora concreto si seguimos aumentando la RAM.

Nos quedamos entonces con el otro factor que nos quedaba pendiente y que muchas veces no miramos: el almacenamiento, y nos preguntamos ¿sustituir nuestro disco duro por algo más rápido, comporta realmente beneficios?

Bien, pues antes de entrar en materia, permitidme que os diga, por experiencia propia, que sí, sobretodo si se cambia de un disco duro mecánico a un almacenamiento óptico.

Para estudiar este caso, he utilizado un ordenador de sobremesa HP modelo m9351.es de 2008 (o sea, con más de una década a sus espaldas), el cual monta un micro Intel Core 2 Quad 6600 de cuádruple núcleo, con suficiente potencia para enfrentarse aún a día de hoy a los sistemas operativos modernos y las aplicaciones más actuales, y al que le he ampliado la memoria RAM de 4 a 6 GB mediante un intercambio de DIMMs por servicios.

Qué es un disco SSD

Los llamados discos de estado sólido, o SSD por sus siglas en inglés (solid-state drive) difieren de la tradicional tecnología de discos magnéticos y cabezales mecánicos para almacenar y grabar/leer la información, sustituyéndola por un tipo de almacenamiento que permite acceder directamente a la información necesaria, sin necesidad de posicionar cabezales de lectura.

Esto permite acelerar notablemente la operativa, reduciendo el tiempo de acceso. Otras ventajas que presenta es que, al no incluir partes móviles, consume menos energía y es más resistente a golpes; si un disco duro convencional nos cae al suelo, dependiendo de la altura ya podemos despedirnos de lo que contenía o, por lo menos, de parte de la información.

Al consumir menor energía, también genera mucho menos calor que un disco convencional (lo cual es muy de agradecer en los portátiles), y mucho menos ruido.

Seguro que te molesta el largo tiempo que el sistema operativo se toma en cargar cuando arrancas el ordenador ¿verdad? Pues una unidad SSD reduce dichos tiempos de carga de forma drástica, de manera que podemos empezar a trabajar de forma casi instantánea con nuestro ordenador.

Hasta aquí todo son ventajas pero ¿tienen los discos SSD alguna desventaja? Pues sí, principalmente el precio, ya que la diferencia respecto a un disco convencional es remarcable, y aumenta conforme aumenta también el espacio de almacenamiento.

Para hacernos una idea, una unidad de 120 GB tiene un precio similar a un disco convencional de 1 TB, más de ocho veces más espacio de almacenamiento. Por ello, lo que se hace muchas veces es combinar ambos tipos de almacenamiento: SSD para el sistema y las aplicaciones, y disco duro convencional para los datos.

Con el cambio de disco duro a unidad SSD por un precio módico, podremos disfrutar de nuestro ordenador posiblemente unos años más, notando un incremento en el rendimiento y que futuras actualizaciones del sistema operativo y las aplicaciones que utilizamos, no lastren su velocidad como venían haciendo hasta ahora.

La unidad elegida: Apacer Pro Series AS510S de 128 GB

¿Por qué Apacer? Marcas hay muchas, como ADATA, Seagate, SanDisk o Kingston por citar algunas, todas con buenas prestaciones y precios similares.

Sí, habría podido elegir otra, pero he optado por Apacer por varios motivos, siendo el principal que Apacer es una fabricante de soluciones industriales, las cuales tienen unas condiciones de exigencia de resistencia, consumo y temperaturas, mucho más duras que las soluciones normales, aunque esta unidad es de consumo, pero aquí lo que he primado es la experiencia de esta compañía taiwanesa fundada en 1997.

Además, su precio, de 43,49 € (podemos adquirirla aquí), la sitúan en posición ventajosa ante otras fabricantes, como por ejemplo Samsung.

Algunos datos sobre el Apacer Pro Series AS510S: la velocidad de transferencia de datos en lectura es de 525 MB/s, mientras que la de escritura es de 380 MB/s con capacidad para realizar 53.000 operaciones de escritura por segundo (IOPS). El tipo de chip es MLC (multi-level cell), la segunda tecnología más rápida y más costosa, sólo superada en ambos parámetros por la SLC. La MLC guarda dos bits en cada celda de unidad de almacenamiento.

Caja de la unidad SSD de ApacerTiene un tiempo de vida operativa estimado (lo que se llama MTBF) de un millón de horas, lo que equivale aproximadamente a más de 41.000 días, más de un siglo de operativa continuada (es decir, día y noche ininterrumpidamente). Tranquilo, hasta lo vas a poder dejar en herencia a tus hijos…

A nivel de consumo, este es de 0,85 W, tiene una altura de 7 mm (muy baja), y un peso de 60 gramos. Cuando lo adquiramos, nos dará la sensación de llevarnos una caja vacía…

El disco SSD de ApacerPara comparar, un disco duro convencional Western Digital (WD) modelo WD10EZEX de 1 TB, presenta una velocidad de lectura de 150 MB/s con un tiempo de acceso a la información (recordemos que el cabezal debe moverse al lugar en el cual está almacenada la información) de 8 ms, y un consumo de entre 1,2 y 6,8 W, además de generar ruido y calor. El precio de este es el mismo que la unidad SSD de Apacer, pero la única ventaja en el caso del disco duro convencional es la mayor capacidad de almacenamiento.

Montaje simple

Aunque no recomiendo el montaje de una unidad de disco duro o SSD (que, a los efectos de instalación, viene a ser lo mismo), al igual que de otros componentes del ordenador, sin unos mínimos conocimientos técnicos, la verdad es que es posible llevarlo a cabo con solamente la lectura del manual del ordenador en algunos casos (si lo tenemos y, si no, siempre podemos buscarlo en el sitio web del fabricante), o bien con la visualización de algún tutorial de YouTube.

Interior del ordenador antes de instalar la unidad SSD de Apacer
Interior del ordenador antes de instalar la unidad SSD de Apacer

Pero, si no nos vemos capaces, pagar el trabajo al técnico de la tienda que nos venda el disco, o a un informático que trabaje a domicilio, tampoco supondrá un gran dispendio que desequilibre en exceso el presupuesto, sobretodo si estamos hablando de unidades pequeñas.

Además, debemos pensar que, con este cambio, el disco duro viejo (que seguirá siendo utilizable) podemos destinarlo a almacenamiento de datos o para la realización de copias de seguridad mediante la adquisición de una carcasa externa que podemos encontrar en el mercado por alrededor de 10 €, o por un poco más podemos buscar una carcasa externa multimedia para conectarlo a un televisor como reproductor de medios. Por lo tanto, por esta parte algo saldremos ganando también.

En mi caso, y como podéis ver en las imágenes que acompañan este artículo, me ha sido muy fácil montarlo en el sobremesa que tengo, aunque el disco es tan pequeño que solamente puedo atornillarlo de uno de sus lados, al no disponer de ningún adaptador. No obstante, me he asegurado de que quede bien fijo (consejo, no hagais “chapuzas” así por vuestra cuenta).

Vista trasera de la unidad SSD una vez montada
Vista trasera de la unidad SSD una vez montada

Rendimiento: un mundo de diferencia

En este ordenador trabajo con GNU/Linux (concretamente con Ubuntu 18.04.1), aunque también lo he hecho con Windows. Sólo un dato para que os deis cuenta de la abismal y brutal diferencia entre el disco duro que montaba el ordenador de origen (un Seagate Barracuda ST3500620AS de 3,5″, de 500 GB con una velocidad de transferencia de datos de 300 Mbps): de media, el arranque de Ubuntu con el disco duro original (hasta que presenta la pantalla de login) tarda 1 minuto, mientras que en el caso del SSD Apacer AS510S lo hace en apenas 15 segundos. 45 segundos de diferencia, en alguna ocasión un poco más, incluso.

Si hablamos del apagado partiendo desde la misma pantalla (es decir, sin acceder al escritorio), hablamos de unos 3-4 segundos para el disco duro, y apenas 1 segundo para el SSD. La verdad es que ha sido tan rápido que me ha costado poder cronometrarlo de forma fidedigna, así que puede ser menos y todo.

Si llegamos a entrar en el sistema, esperar que el escritorio se estabilice, y luego lo cerramos, pasamos de un tiempo de unos 5,5 segundos aproximadamente con el disco duro convencional, a 1,5 segundos (nuevamente, aquí me permitiréis cierta imprecisión) gracias al SSD.

Habitualmente trabajo con dos aplicaciones principales: Google Chrome y LibreOffice. Arrancar la máquina, entrar en mi usuario, arrancar dichos programas haciendo clic sobre sus respectivos iconos en el menú de aplicaciones, y esperar hasta que se estabilice todo el escritorio para poder empezar a trabajar lleva una media aproximada de 2 minutos y 41 segundos si lo hago desde el disco duro mecánico, mientras que si utilizo el sistema instalado en el SSD de Apacer, este tiempo desciende hasta unos impresionantes 41 segundos aproximadamente.

Si bien necesarios para la realización de comparaciones de forma fidedigna, los números siempre son fríos, así que me permitiréis que os dé unas pinceladas más personales.

Cambio de ordenador sin cambiarlo

La experiencia con la unidad SSD Apacer Pro Series AS510S de 128 GB ha sido como estrenar ordenador nuevo.

En esta instantánea del menú de la BIOS podemos ver como la segunda unidad es la SSD de Apacer
En esta instantánea del menú de la BIOS podemos ver como la segunda unidad es la SSD de Apacer

No sé si ha sido sugestión al utilizarlo maravillándome de la rapidez ganada en comparación con la operativa con el disco duro mecánico, pero me ha parecido incluso que el sistema sufría menos fallos. No es que Ubuntu me falle de forma fatal en el ordenador, pero muy de cuando en cuando me sorprende con una ventana en la que me informa de algún problema en el arranque del sistema, aunque yo no haya notado nada y pueda seguir trabajando de forma normal.

También alguna vez he sufrido algún cuelgue de alguna aplicación; una tontería como programar varias noticias en una página de Facebook ha provocado con cierta frecuencia un cuelgue en la pestaña de Chrome donde tenía cargado Facebook, cosa que ha motivado que cuando tengo que realizar programaciones masivas, me pase a Firefox solamente para gestionar Facebook (todo lo demás sigo abriéndolo en Chrome).

Con muchas horas de trabajo a mi espalda, con el sistema instalado en la unidad SSD, estos problemas no me han pasado.

Otra cosa que he podido notar es que, al cabo de muchas horas trabajando con el disco mecánico convencional, el rendimiento del sistema decaía en cierta medida y en algunas tareas, algo que no he notado en absoluto con la unidad SSD.

Conclusión

Respondiendo a la pregunta que da título al artículo, sí, pero no es solamente que traiga beneficios, es que será como reestrenar ordenador.

Sobretodo si tenemos suficientes conocimientos y/o mañan como para hacernos nosotros mismos la instalación del disco, el sistema operativo y las aplicaciones, o bien nos lo puede hacer un amigo, ya que así nos ahorramos el coste de la instalación (en el caso del amigo, a cambio de una cena, no me seáis rácanos). Incluso si al final tenemos que contratar la instalación a un profesional, nos saldrá más a cuenta el pago de esas horas de trabajo que una máquina nueva.

En cuanto a la unidad de Apacer, ésta ha dado la talla sobradamente, demostrando que, pese a ser una marca muy desconocida en nuestra casa, su rendimiento está a la altura de las marcas punteras de nuestro mercado. Una buena opción a todas luces.

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